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TAPIA

Julio Tapia Gasca

Del 7 de mayo al 30 de junio en la Sala de Exposiciones Francisco de Goya

De lunes a sábado de 18 a 20 horas
Festivos cerrado
Entrada libre
Inauguración el jueves, 7 de mayo, a las 19 horas.

 


Inauguración el jueves, 7 de mayo, a las 19 horas

 

TAPIA

Julio Tapia Gasca

La Sala Goya del Centro de la UNED de Barbastro acoge la obra de Julio Tapia Gasca, artista aragonés cuya trayectoria se ha construido desde una relación profunda con la materia y con la energía que la habita.

Su obra escultórica más conocida, frecuentemente monumental, nace para el exterior. Autovías, rotondas, accesos urbanos y paisajes abiertos se convierten en escenarios donde el acero, el hormigón o el metal dialogan con el viento, la luz y el tiempo. Piezas como Homenaje al Cierzo, Estrella Mudéjar, Gran Toro, u otras más cercanas a nuestra ciudad, como Los Cinco Caballos, Atlantes y la recientemente instalada en Barbastro, Hombre con racimo, no se imponen al entorno, sino que lo acompañan, lo subrayan y lo reinterpretan, convirtiéndose en hitos silenciosos del paisaje aragonés.

En esta exposición, Julio Tapia invita al espectador a entrar en su universo material. La escultura ocupa el centro de la muestra: piezas que parecen haber sido modeladas desde dentro, como si la forma buscara abrirse paso hacia la luz. Hay en ellas una mezcla de fuerza y delicadeza que define la identidad del artista. Junto a las esculturas, una gran pintura revela la otra vertiente de su investigación. En ella, Tapia traslada al plano pictórico el mismo impulso que guía su trabajo tridimensional: la exploración del ritmo, del vacío, del equilibrio inestable que sostiene la forma. El color actúa como un campo de fuerzas, una superficie donde la materia se vuelve luz y pensamiento.

La exposición ofrece así un recorrido por un lenguaje coherente y vivo, en el que escultura y pintura dialogan sin jerarquías. La Sala Goya se convierte en el espacio donde estas dos dimensiones de la obra de Tapia se encuentran, se iluminan mutuamente y permiten al espectador adentrarse en un universo creativo que combina rigor, sensibilidad y una profunda fidelidad a la esencia de la forma.

Ángeles Pérez Esmiol
Directora del Centro de la UNED de Barbastro


Julio Tapia Gasca nace en Zaragoza, en 1957. Artista profesional, polifacético; escultor, pintor y diseñador. Hijo del escultor y pintor profesional Julio Tapia Castillo, con él aprende el oficio de escultor y pintor en su taller, hasta la muerte de este. 

Las esculturas y pinturas monumentales de Julio Tapia enlazan el arte con el paisaje, ya sea en espacio de naturaleza o en espacio urbano, con intervenciones escultóricas, pictóricas o paisajísticas a gran escala, en una mirada romántica hacia las grandes civilizaciones.
Numerosas autovías, carreteras, parques urbanos, edificios públicos y privados lucen sus esculturas y pinturas monumentales en territorio español.

La más reciente obra monumental realizada es Hombre con racimo, realizada para el Ayuntamiento de Barbastro en la glorieta frente al Centro Denominación Origen Somontano en Barbastro. En todas sus obras late una concepción del arte cercana al Art-Land, donde el territorio es parte esencial del sentido de la pieza.

También realiza obra en menor formato para galerías de arte y coleccionistas, como la que podemos disfrutar en esta muestra, que recoge una pequeña parte de su producción de la última década. Coleccionistas de todo el m u n d o disfrutan de sus obras. Le representan dos galerías de arte en Londres; MUTUALART y GALLERIA
BALMAIN.

La obra de Julio Tapia nos invita a detenernos, a reconocer el valor simbólico de los espacios que habitamos y a descubrir cómo el arte puede integrarse en la vida cotidiana
sin renunciar a su fuerza poética.



 

Banderas históricas de España

Del 9 de mayo al 15 de junio en la Sala de Exposiciones Francisco Zueras

De lunes a sábado de 18 a 20 horas
Festivos cerrado
Entrada libre
Inauguración el martes, 12 de mayo, a las 19 horas.

 


Inauguración el martes, 12 de mayo, a las 19 horas

 

HISTORIA DE LA BANDERA DE ESPAÑA

Desde el momento en que el hombre se agrupó en comunidades, sintió la necesidad de elegir algún signo que le distinguiese de las demás sociedades. Esta señal de distinción del grupo o tribu, cuya expresión más común son las pinturas en las cuevas, dibujos sobre el cuerpo y el tipo de vestimenta y los adornos que la acompañan, han llegado hasta nuestros dı́as. Por un lado, por los restos arqueológicos que se han hallado. Por otro, es también hoy costumbre social el vestirse, pintarse, tatuarse, colocarse aros, colgantes y adornos que indiquen la “tribu” o grupo social al que pertenecemos.

Este sı́mbolo, que inicialmente cumplı́a una mera función diferenciadora, pasó rápidamente a estar dotado de un carácter religioso al ser dibujado en él el dios o animal sagrado bajo cuya protección se ponı́a a la tribu, siendo  dotado, cada vez más, de una gran carga emocional, materializándose en él los ideales de cada una de las agrupaciones humanas. Cuando es necesario mostrarlo a mucha gente, el signo se coloca sobre un soporte para poder levantarlo y hacerlo visible. Los emblemas se sujetan a un palo o lanza para que todos puedan verlos en los poblados o durante los combates ya que, generalmente, señalaban el lugar donde se encontraba el jefe.

En España, quizás podrı́amos afirmar que la primera divisa utilizada estuvo constituida por el penacho rojo con que los ı́beros adornaban el casco de bronce que les cubrı́a. Es interesante constatar que este color va a ser nuestro color nacional por excelencia; tanto es así que roja va a ser la escarapela de los gorros militares españoles hasta su sustitución por la bicolor, a mediados del siglo XIX.

Los diferentes reinos que al unirse dieron origen a España, utilizaron como enseña las armas heráldicas propias traspasadas al lienzo: Castilla enarboló el pendón carmesı́ con un castillo dorado; León, un león púrpura o rojo sobre fondo blanco; Aragón, los cuatro palos rojos sobre fondo amarillo... Carlos III por Real Decreto de 28 de Mayo de 1785, dispuso: “Para evitar los inconvenientes y perjuicios, que ha hecho ver la experiencia, que puede ocasionar la Bandera Nacional que usa mi Armada Naval y demás embarcaciones españolas, equivocándose a largas distancias o con vientos calmosos con las de otras naciones, he resuelto que en adelante usen mis buques de guerra Bandera dividida a lo largo en tres listas, de las cuales la alta y la baja sean encarnadas y del ancho cada una de la cuarta parte del total y la de en medio amarilla, colocándose en este el escudo de mis Reales Armas reducido a dos cuarteles de Castilla y León con la Corona Real encima...”

Bajo el reinado de Isabel II se amplió el uso de la Bandera Bicolor al Ejército de Tierra, procediéndose así a unificar la Bandera de España. Por Real Decreto de 13 de octubre de 1843 se dispuso la sustitución de todas las enseñas del Ejército por otras nuevas rojigualdas, colores hasta entonces utilizados por la Armada y por algunos Batallones de la Milicia Nacional.



 

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