Reducir al mínimo la necesidad de desplazamientos.
El profesor tendrá acceso a una copia de los exámenes, previa identificación, en cualquier terminal conectado a Internet. Para los profesores que lo deseen podrá habilitarse un servicio de impresión en la secretaría de la facultad. Los resultados de las lecturas ópticas se incorporarán directamente a la aplicación de calificaciones exactamente igual a como los incorpora la lectura de las hojas actuales, sin intervención del profesor.
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Eliminar los problemas derivados de la manipulación de los exámenes, de la incorrecta identificación de sus autores o de la falta de datos para establecer el tipo de examen, la convocatoria o la semana en que el examen ha tenido lugar. Toda esa información está ahora asociada indisolublemente al examen desde el momento de la entrega.
Eliminar el riesgo de pérdida de exámenes sin limitar por ello el acceso, cuando se considere necesario, de los profesores a los documentos originales.
¡¡El proceso reduce a, prácticamente, cero la probabilidad de extravío de exámenes!!
Suprimir definitivamente el tráfico de exámenes en papel (valijas metálicas entre la sede central y los centros).
Sustituir las hojas actuales de lectura óptica, pre-impresas, caras e ineficientes, por otras diseñadas expresamente, que se imprimen en el momento de entregar el examen al alumno y que pueden leerse en escáneres sencillos, de bajo precio y alta fiabilidad, de los que ya disponen prácticamente todos los centros puesto que son los utilizados para la matrícula. Estas hojas se están utilizando ya en los centros piloto, citados anteriormente.
Suprimir las lectoras actuales, que tienen un precio mucho más elevado y un coste, proporcional, de mantenimiento anual.